De la delantera del Athletic Club integrada por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza, en la década de 1940, se ha dicho que es el
ejemplo vivo del más clásico estilo del fútbol vasco, donde se conjugaban la
habilidad de Iriondo, la fuerza de Venancio, la capacidad goleadora de Zarra,
el fútbol sobrio y sencillo del cerebro Panizo y la astucia regate, velocidad y
pillería de Gaínza.
Y es que muchas delanteras famosas tuvo el
fútbol español, pero esta de los “leones” quedó en la cima del recuerdo para
siempre. Fueron algo único porque en la diversidad de sus estilos eran un “cinco”
justo y perfecto. Aunque haya sido Telmo Zarraonandia, Zarra, sin duda, el gran estandarte para la
historia del fútbol.
Por la derecha,
era el pelo erizado de aquel Rafa Iriondo, veloz en la internada. De toque
perfecto en los balones centrados sobre la cabeza de Telmo. Iriondo (apodado el "rápido de Gernika") era el de los
goles que exigían precisión y tranquilidad, el de los goles casi imposibles por
el palo próximo, en definitiva: el de los goles decisivos.
Venancio trajo
al ataque dos cañones en sus botas. Hombre de gran zancada, de enorme recorrido
sobre el campo, de facultades sobradas. Otro goleador nato de terrorífico
disparo desde el borde del área que acabaría sus días de futbolista como
defensa central. Era lo que los americanos llaman un peleador sin tregua.
Zarra fue y lo
sigue siendo un símbolo en el Athletic. El apelativo de “hombre- gol” no le
abandonó nunca. La popularidad de Zarra ha saltado sobre las barreras de la
historia. Vinieron otros grandes ídolos del fútbol, pero nunca oscurecieron el
nombre de Telmo, el hijo del ferroviario. Tomás, su hermano, hizo de Telmo un
jugador para la historia.
Zarra fue el último jugador capaz de poner en pie a todo un estadio con sus electrizantes cabezazos o sus medias vueltas de bolea. El máximo goleador del Athletic y de la selección en tantas temporadas, el hombre caballeroso sobre el terreno de juego, capaz de perder un gol por atender a un rival lesionado. Un hombre que se pasó su vida futbolística jugando de cara al gol.
Porque Zarra fue el gol en
su misma esencia. Y nunca perdió su carisma de gran jugador y ejemplar
deportista. A caballo entre Erandio y Munguía, el Athletic fue su vida jalonada
de éxitos futbolísticos. Un total de 332 goles en sus 15 temporadas en el
Athletic. Desde el año 1940- 41 a 1954- 55 Zarra marcó 252 goles en campeonato
de Liga y otros 80 en Copa.
El hombre ídolo de aquel que fuera entonces niño, Amancio Ortega, que en su honor, puso el nombre de “Zara” a su primera tienda.



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