Así como el modisto vasco Cristóbal Balenciaga, se había inspirado para sus diseños en el atuendo de los marineros de su Getaria natal, Coco Chanel y quizá otros tantos creativos hayan encontrado inspiración en el atuendo de los primeros pelotaris. He querido echar un vistazo a la ropa que vestían en los partidos aquellos pioneros del juego de pelota, sobre todo de la modalidad de cesta punta, que es mi favorita.
Por ello, he consultado varias fuentes y llego a la conclusión de que como en los demás deportes, con el paso del tiempo ha ido evolucionando y que solo cambiaba según las regiones en la forma de marcar el distintivo rojo o azul. En unas, usaban la faja, en otras un trozo de tela o cinta colgante de un hombro o en su brazo. Hay que señalar que a mediados del s.XX se había extendido el uso de las camisetas totalmente azules o rojas al modo de los frontones de Florida o empleados por lo menos un color por las exigencias de la televisión.
Sin
embargo, antiguamente (Edad Media y hasta el s.XVIII) reinaba bastante anarquía sobre el particular
y desde luego, se empleaban atuendos que por lo general, no eran lo más
adecuado para jugar. En el País Vasco se usaba ropa más liviana, pero sin
llegar a una liviandad espartana. Y así lo dicen los historiadores del siglo XIX.
Durante mucho tiempo cada cual vistió a su aire, pero se advertía con todo, una
marcada predilección por la camisa blanca y los pantalones del mismo color.
Estos, no obstante, eran frecuentemente de otros colores. Respecto a la boina era
de uso general como antes lo había sido la redecilla y en algunas partes del
país la usaban roja, en otras, azul o blanca.
Respecto a las camisas, las de color se desteñían pronto. En 1894, en el “Euskal Jai” de Madrid se presentaron dos modelos de uniforme, por así decirlo, y con ellos jugaron varios partidos. Ambos se componían de pantalón blanco con franja de color. El primer modelo iba completado por una camisa de franela como el pantalón con cuello y bocamangas de color, que fueron juzgados de mal gusto. Luego se cambió esta camisa por la consabida elástica a franjas azules o encarnadas.
La
estampa más clásica del Pelotari vasco de fines del siglo XIX, es la que nos lo
muestra con pantalón blanco y camisa o camiseta de rayas transversales rojas o
azules sobre fondo negro por lo común. La faja tenía poca importancia a efectos
de la distinción. En cuanto a las alpargatas, eran las corrientes de color blanco
y los calcetines no estaban sujetos a norma alguna. Hasta época muy moderna, no
se llegó al uniforme totalmente blanco con la faja de color.
La banda de la camiseta entre las franjas de color era a veces blanca, pero tal vez con más frecuencia era negra. Unos pelotaris usaban boina y otros empezaban a prescindir de ella. Indalecio Saraqueta “Chiquito de Eibar” por ejemplo, solía tocarse con boina roja y muchos otros hacían lo mismo. La faja de color se impuso cuando el uniforme fue blanco. Antes era facultativa.
Una curiosidad: A
veces se ponían un cinturón con un broche como cierre, tal vez de oro, al modo
como los indianos lucían sus enormes relojes de oro sobre bien curvado abdomen.
“Elícegui Indiano”, como todos los pelotaris que hicieron en agosto en las
Américas, usaba uno de esos cinturones con hebilla que suponemos sería de oro….
A raíz de la inauguración del “Beti Jai” de Madrid, un cronista después de
hacer la descripción del nuevo frontón decía así:
“En
los trajes de los jugadores se introduce una innovación: gastarán camisas
blancas, llevando en el lado derecho un escudo con las iniciales de los dueños
del frontón. De esta suerte, aunque citándose, la boina y el cinturón podrán
ser perfectamente conocidos”.
Había
bastantes pelotaris que para entonces usaban camisa totalmente blanca como hizo
“Chiquito de Abando”, Cosme Etxeberría, “Irún”,
“Zurdo de Abando” y tantos otros. También los había que adoptaron la camisa de
un solo color, preferentemente el azul. Y en cuanto a las rayas de las demás,
unas veces eran anchas y otras estrechas. Los pantalones sufrieron también
diversas transformaciones, no siempre eran totalmente blancos, a veces eran
listados. Otras veces solo tenían una franja lateral de color de arriba abajo.
BuenosAires, 1885.
Conocida fotografía de los viejos y gloriosos tiempos de la
pelota. Representa el cuadro que entonces actuaba en la Plaza Euskara de dicha
capital. De izquierda a derecha. Fila superior: Almandoz, Antonio Olaso,
Saldañas, Etulain, Domingo de Usurbil, Malcorra. Fila media: Alejo Guruceaga, Pedrós,
Elícegui, Idarreta, Olaizola, Cosme Echevarría. Sentados: Tacolo, Paysandú,
Cesáreo Martín y su hijo, “Chiquito de Éibar” y sus dos hijos, Elizegui Chico,
Iturrioz y Agustín Olaso.
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