Además de en la arquitectura, algunos motivos típicos vascos se aprecian en el mobiliario y es que la evolución del mueble vasco es una reproducción en miniatura de la evolución de la arquitectura.
Se aprecian algunos motivos decorativos empleados sistemáticamente en Euskal Herria.
La decoración consiste esencialmente en tallas geométricas huecas de aristas vivas, cuyos dibujos han sido transmitidos de padres a hijos.
Consisten en motivos decorativos con intersecciones de pequeños planos que repitiéndose regularmente forman fajas con recuadros y hasta cruces con un claro oscuro neto y bien definido. A veces son círculos con decoración radial o arcos que atravesando el centro de la circunferencia forman multitud de hélices.
No han faltado autores que presentan el motivo circular, como la representación del Sol, primitivo Dios euskaro.
La esvástica o cruz gamada ha entrado a reforzar el caudal de motivos vascos prescindiendo del carácter religioso que en un tiempo pudo tener.
Aun cuando la técnica incisivo plana de estas tallas sea más apropiada para decorar la madera que la piedra, aparecen adornando las estelas discoidales de las tumbas vascofrancesas.
Las más antiguas que
conocemos son del siglo XVII, pero probablemente son copias de modelos
supervivientes de la primitiva tumba Ibérica anterior, desde luego a la de la dominación
romana las argizaiolas o o tablas donde se arrolla la cerilla que alumbra las
sepulturas de las iglesias. Se encuentran decoradas con motivos similares.
Es
uno de los más genuinos representantes del mobiliario vasco. Se trata de un
gran banco que se encontraba situado generalmente en la cocina, la parte más
importante de la casa y al lado de la chimenea. Tiene un alto respaldo sobre el
que se pliega una pequeña tabla que sirve de mesa. Allí podían sentarse entre
cinco y seis personas y en la parte baja guardaba un cajón para guardar las
viandas.










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