He
tenido la oportunidad de tener entre mis manos una privilegiada colección de la
revista euskaro-argentina Baskonia que
se fundó en Buenos Aires el 10 de octubre de 1893 por José Rufo de Uriarte y
Francisco de Grandmontagne.
Entre
sus páginas hay maravillosas fotografías e ilustraciones, además de artículos
brillantes y en su conjunto se destila de sus páginas el amor y el cuidado de
la cultura vasca en todos sus aspectos. He recogido aquí por ejemplo un
artículo que habla de la primera institución de carácter vasco fundada en
Buenos Aires, el 1 de abril de 1877, es la conocida con la denominación de Laurak Bat que etimológicamente quiere decir las cuatro en una, refiriéndose a
las provincias Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
La
creación de esta sociedad respondió a un sentimiento de protesta que provocó el
golpe asestado en 1876, tras finalizar la tercera guerra carlista, por el
Gobierno de Madrid, presidido por Antonio Cánovas del Castillo, que llevó a
cabo una acción fundamental contra el régimen foral del País Vasco: la aprobación de la Ley de 21 de julio
de 1876, que supuso la abolición de la gran mayoría de los Fueros de Vizcaya,
Guipúzcoa y Álava.
La protesta estalló en todos los ámbitos de Baskonia (así denominaban a Euskadi o País Vasco) y tuvo una gran repercusión en América y en todas las partes donde hubiera vascos. En el artículo se detalla que en un modesto café de la calle Cangallo se reunieron trece jóvenes con el propósito de cambiar ideas y establecer las bases para la Fundación de dicha sociedad y en agosto del mismo año quedó constituida.
Además de las cláusulas de instrucción y el fomento del euskera que establecía el reglamento, se creó la caja protectora cuya caritativa acción fue enorme pues hizo valiosos y frecuentes donativos a hospitales y asilos de Buenos Aires y ayudó individualmente a muchísimas personas necesitadas. También se dice que como elemento recreativo entre los socios se organizó una orquestilla que llegó a alcanzar satisfactorios éxitos.
Se fundó la
Plaza Euskara inaugurándose el 1 de noviembre de 1882, en la calle Independencia
y Rioja, fue un lugar emblemático, un espléndido solar con jardines en el que más de una vez se sintieron muchos vascos transportados a la patria ausente.
En su frontón se jugaron los partidos de pelota más célebres de cuántos ha habido en Buenos Aires. Su cancha era enorme (para más de 3.000 espectadores) y los días de lleno ofrecía un aspecto imponente.
Allí se disputaron los célebres campeonatos de pelota de Chiquito de
Éibar, Elizegui, Paysandú, Samperio, Maneo de Villabona, Madura, Brau, Beloki,
Portal, etcétera, que enloquecieron en su época a tantos aficionados.
En
marzo de 1882 quedó coronada la Plaza Euskara con la plantación de un retoño
del árbol de Gernika que tuvo un epílogo fatal al ser trasplantado. Y solo
quedaría de él, seguramente, el apunte gráfico que se conserva en la redacción
de la Baskonia que se reproduce a continuación.







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