miércoles, 15 de abril de 2026

PELOTA VASCA: LA ÉPOCA GLORIOSA DE LA PALA

 

Los pioneros: Angel Bilbao "Chiquito de Abando", José Iraurgui "Cristo", Julián Altube y Bernardo Garate "Cantabria"

Según señalan las investigaciones, las primeras manifestaciones del juego de la pelota a pala se sitúan al final de la Segunda Guerra Carlista entre 1872 y 1876, en concreto, en ciertas regiones de Navarra en juego abierto, es decir, contra el único muro que constituía el entonces frontón, al estilo de los que se han conservado en Iparralde (según José Ramón Basterra en un trabajo de 1950 titulado “Aportaciones para la historia del juego de la pelota a pala”).

Arsenio Merodio "Txkito de Gallarta".Nacido en Abanto-Ciervana en 1887 debutó como profesional en 1914 y se retiró en 1949

En aquella época jugaba pala Indalecio Sarasqueta, “Chiquito de Eibar”, nacido en Durango, pero formado en la villa armera. Se le conocía también por el “Napoleón de la pelota” porque además de divertirse con la pala, fue una gran figura con el guante y la cesta.

El punto de partida de la época moderna de la pala se fija en el desafío que lanzaron los hermanos Navarros Francisco y Eugenio Eraso, de Uterga, y que fue aceptado por Goikoetxea y “Chiquito de Abando” (Ángel Bilbao). A raíz de aquellos desafíos, la pala arraigó muy fuerte en Bizkaia adueñándose del Frontón Euskalduna. Bajo la intendencia de Luis Araquistáin, que había recorrido el mundo jugando a cesta punta, se convirtió en auténtico semillero de profesionales que luego llevarían esta difícil modalidad a otros escenarios.

Chiquiro de Gallarta y Solozabal

La dinastía de los Begoñeses

Esta dinastía empieza con Juan Mata, que ya jugaba a pala en el frontón abierto de Zabalbide. Más tarde, transmite el cetro a su yerno Antonio Guisasola, más conocido por Antón, padre de los Begoñeses I, II, III y IV, que después de cubierto el frontón, lo convierte en verdadera Academia de Pelota, instruyendo concienzudamente a sus hijos en el conocimiento del juego.

De ahí que se les considere los primeros palistas propiamente dedicados profesionalmente a esta actividad. El común denominador de los Begoñeses fue su precocidad: Juanito, el I debutó a los 15 años, Miguel el II, a los 17, Rafael el III a los 1,4 e Higinio el IV a los 16.Los hijos de Higinio, Jesús, Iñaki y Jontxu constituyeron otra brillante generación de la dinastía de los Begoñeses.

Juan Guisasola, Begoñes I y Rafael Guisasola, Begoñes III

A principios del s.XX, también se jugaba a pala en Deusto y Durango. Extendiéndose la afición desde aquí a Ermua y Eibar. Palistas de aquella época fueron los durangueses Zacarías Unamuno, Julián Altube, Florentino Mentxaka, José Iraurgui, Arrue y Gortázar. En Bilbao, destacaban los hermanos Epifanio y Manuel Vildósola conocidos por “Abadiano menor y mayor”. En Ermua se hizo palista el famoso pelotari de mano Bernardo Gárate “Cantabria” y con él Casimiro Solozábal, Nemesio Barrutia y los hermanos Antonio y Juan Aguirregomezcorta, los “Ermua”. Y en Eibar “Pasieguito”, que también era un fino jugador de cesta punta, e Ignacio Vildósola.

Otro gran núcleo de palistas se produjo en Aulestia con Ambrosio Perea, al que poco después siguieron sus hermanos Alejandro y Modesto. Con todos ellos y con Luis Araquistáin como intendente, se formó el primer cuadro de pelotaris de pala en el frontón Euskalduna de Bilbao. Otros magníficos palistas del primitivo euskalduna que fue destruido por una bomba en 1937, fueron Félix Izaguirre, Félix Zárraga, Darío Abasolo entre otros. Con “Chiquito de Gallarta” a la cabeza, fueron protagonistas de lo que podríamos llamar la época de oro de la pala. El Euskalduna fue reconstruido posteriormente para vivir una época de esplendor en competencia con el frontón Recoletos de Madrid, destacando los nombres de Zárraga, Pastor, los hermanos Ruiz (Baracaldo I, II, III, IV), Pruden, Aramendia, Iturregui, Roberto, Los Ituarte (I, II, III y IV), “Ermua” (Ignacio Onaindia), Aguirrebengoa, Zarandona, los de la segunda generación de los “Begoñeses” (V, VI y VII) y Amorebieta IV.

Entre los aficionados a esta difícil modalidad han quedado grabados dos nombres, el de Arsenio Merodio, “Chiquito de Gallarta”, Por la perfección insuperable que alcanzó en el dominio de la pala y por la seriedad ejemplar con que cultivó la profesión, y el de Andoni Larrucea  (Amorebieta IV) por su potencia. “Yo no era muy fuerte. Yo jugaba aprovechando la fuerza de los demás” había dicho.

La prueba de los ensayos antes duraba seis meses y más de uno no llegaba a debutar. En este sentido, “Chiquito de Gallarta” fue una excepción. Al cuarto día de bajar a ensayar, el 12 de septiembre de 1914, debutó acompañado de Cortázar frente a Pichi y Mario. Fue un jugador, sin duda, con una brillante trayectoria y triunfos: 1914 Euskalduna de Bilbao, 1917, Central de Madrid. 1922, Jai-Alai de Madrid, 1923 Jai-Alai Moderno de San Sebastián, 1931 México, 1933 Novedades de Barcelona y 1940 Euskalduna de Bilbao. 

1931 en el puerto de Santurtzi un grupo de pelotaris a punto de embarcar rumbo a México
De izda a drcha: Izaguirre, Abasolo, Solozabal, Txikito de Gallarta, un amigo, Unamuno, Azurmendi, Amorebieta II. Agachados: Zarraga y Quintana

Para muchos aficionados hay otro pelotari de renombre se trata de Andoni Larrucea "Amorebieta IV",  cuyos palazos llevaban una violencia que arrollaba a sus rivales. Debutó muy joven a los 16 años en el frontón Euskalduna donde su padre trabajaba como canchero y muy pronto se convirtió en primera figura del cuadro. Cuando cerró el frontón Euskalduna pasó con otros palistas al frontón Recoletos de Madrid. Allí no obtuvo el mismo nivel de juegos que en Bilbao, pero indudablemente siguió siendo el mejor.

La pala había salido muchas veces de Bizkaia, la primera al Frontón Central de Madrid, luego en 1922 a La Habana con un cuadro de pelotaris que capitaneaban los Begoñeses (I y II). También hubo un grupo de palistas que del Central de Madrid pasó al primitivo Principal Palace de Barcelona. En 1931, con un cuadro repleto de figuras, se desarrolló una brillantísima campaña de pala en México. Y después de la guerra civil, la pala tuvo mucho éxito, no solo en Bilbao, sino también en el Recoletos de Madrid y en el Novedades de Barcelona. En 1951 hubo otra expedición a México con las primeras figuras del Euskalduna y del Recoletos. Pero esta vez fracasó ante la competencia de la cesta punta. 

Escuela de Pelota del Ckub Landatxueta 1967

Con la desaparición o cierre de los frontones que constituyeron su principal mercado como el Euskalduna, el Recoletos y el Novedades, la pala perdió mucho terreno. Sin embargo, consiguió recuperarlo en Bilbao, en el frontón del Club Deportivo, con la promoción en su escuela de jóvenes valores que siguieron los pasos de sus ídolos: Iturri, Arribillaga I y Utge.

No hay comentarios:

Publicar un comentario