Aurelio
Arteta fue uno de los pintores vascos más destacados del siglo XX. Conocido por
fusionar el clasicismo con vanguardias como el cubismo. Nacido en Bilbao en
1879 y fallecido en México en 1940, fue pionero en retratar la realidad proletaria
industrial y marinera.
Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. En 1894 toda su familia se traslada a Valladolid y posteriormente en Madrid estudia en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Persona versátil, simultaneó sus estudios con los trabajos más diversos. En 1906 se estableció en Bilbao y abrió su estudio. Fue en 1911 uno de los fundadores de la Asociación de Artistas Vascos.
La Sociedad Bilbaína le encargó en 1921para su nueva decoración una de sus obras más conocidas: “Eva Arratiana”. Este año comenzó también los frescos del Banco de Bilbao en Madrid. En 1924 fue nombrado primer director del recién creado Museo de Arte Moderno de Bilbao. Esta labor estuvo llena de polémica ya que el Ayuntamiento de Bilbao censuró a Arteta las adquisiciones realizadas. Esto provocó una oleada de apoyos de intelectuales en toda España que acabó por convertirse en una crítica a la política de la dictadura de Primo de Rivera desde el campo del arte.
Foto: Cortesía del catálogo de la Galería Lorenart
Con
el inicio de la guerra civil se trasladó a Valencia y posteriormente a
Barcelona para pasar definitivamente a Francia. Allí inició un periplo por
varias ciudades instalándose finalmente en México hasta el fin de sus días. El
10 de noviembre de 1940 falleció a causa de un accidente de tranvía cuando se
dirigía junto con su esposa a Coyoacán.
Su
pintura es un tanto idealizada y teñida de gran melancolía. Con preferencia
cultiva el tema vasco tanto el eminentemente rural como la transformación de
esa sociedad a la industrialización con paisajes urbanos centrados en el
entorno de la ría del Nervión.
Foto (detalle): Cortesía del catálogo de la Galería Lorenart
Entre
1917 y 1923 realizó algunos paisajes urbanos en los que se denota gran
influencia de Lautrec. Esto le hizo elegir escenarios obreros de ese Bilbao
industrial o rincones deprimidos. También abundan por contraste, los lienzos en
los que Arteta se limitó a reflejar los rincones más burgueses.




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