Jorge de Habsburgo-Lorena, Embajador de Hungría en España, ha estado hoy en Bilbao para hablar del legado de su padre Otto
de Habsburgo. Y lo ha hecho en la Sociedad Bilbaina, en el mismo lugar en el que
en 1954 su padre hablara sobre el contexto geopolítico de la Guerra Fría,
haciendo un llamamiento a la unidad de los europeos. Siempre interpretó que la
división de Europa era una anomalía histórica.
Siguiendo la
estela de su padre, el embajador ha señalado hoy que “No hay que olvidar que la
idea de la Unión Europea no es solo económica, sino también de estabilidad y de
paz”. “Habrá que ver si la Unión Europea será capaz de hacer las reformas necesarias para
adaptarse a las nuevas demandas. La ampliación siempre ha dado estabilidad y esa idea es la que mi padre siempre impulsó”.
Otto de Habsburgo fue el primer hijo del Archiduque Carlos y la Princesa Zita de Borbón-Parma. Nació el 20 de noviembre de 1912 en Baja Austria. El atentado contra el heredero al trono Francisco Fernando en Sarajevo, seguido por la muerte de Francisco José I de Austria, jugó un papel decisivo en el destino del archiduque Otto, que se convirtió en heredero al trono. El 30 de diciembre de 1916, aún de niño, participó en la coronación de su padre Carlos IV en Buda. Sin embargo, con la desaparición el Imperio Austrohúngaro, nunca llegó a reinar y vivió con su familia exiliado en distintos lugares. Gracias a su pariente el rey Alfonso XIII de España, la familia de Habsburgo se mudó a Madrid y luego a Lekeitio.
En 2016 se aprueba por el Parlamento de Hungría la Fundación que lleva su nombre para promover su legado y memoria. El objetivo principal de la Fundación es preservar el patrimonio intelectual y material de Otto de Habsburgo de manera digna, organizarlo en una colección unificada, procesarlo y asegurar su investigabilidad.
También tiene como objetivo apoyar el desarrollo de un
sistema de ideas europeo con una visión hacia el futuro basada en la obra de Otto
de Habsburgo. El que fue el hijo mayor del último rey de Hungría falleció el 4 de julio de 2011 en Pöcking, Austria, y sus restos fueron enterrados en la cripta de los capuchinos de Viena; pero no así su corazón, pues a petición suya, éste se encuentra en Hungría en la cripta de la basílica de la Abadía de Panonhalma.
“Recuerdo que mi padre cantaba canciones en euskera, fruto de esos siete años que estuvo mi familia primero en Markina y luego viviendo en Lekeitio de 1922-29” Ha señalado.






