La primera gran figura de los especialistas en pelota-mano (manistas) en Bizkaia fue la de “El estudiante de Markina”. Se caracterizó por su fuerza y seguridad en mantener a su adversario alejado del frontis.
En un terreno donde es difícil realizar jugadas decisivas, fueron famosos sus desafíos en el año 1900 con el guipuzcoano Urzelai “Gorrocha” que destacaba por su elegancia y su maravillosa izquierda.
Otros nombres populares de aquella época fueron “Tacolo”, “Sustarra”, “Baltasar”, “Errotacho”, “Barbero”, los hermanos Modesto y Romualdo de Larrañaga y sobre todo, José Joaquín de Larrañaga, el gran “Chiquito de Azcoitia” que terminaría por ganar ante la opinión pública el título de campeón.
Aunque entonces no se concedía el título
oficialmente por la sencilla razón de que no existían federaciones ni otros
organismos semejantes, el primer campeón manista según los aficionados lo fue
el vizcaíno Bernardo Gárate “Cantabria”. Nació en Ermua el 20 de mayo de 1883 y
a consecuencia de una caída, quedó inutilizado su brazo izquierdo. No obstante,
por su temperamento e intuición, fue un gran jugador. Poseía una resistencia de
titán y un temperamento combativo. Al mismo tiempo, era un osado para la
ejecución de jugadas desde cualquier terreno. Sus saques largos y bien cruzados
los alternaba con otros más cortos pero muy efectivos. Paraba los restos
débiles de bolea y ejecutaba precisas dejadas que sorprendían a sus rivales. “Cantabria”
fue campeón hasta el año 1912, en el que fue derrotado por Valentín Castellanos, el famoso “Zapaterito de Lekeitio”.
“Cantabria” se
retiró al año siguiente, dedicándose a la contrata de obras y convirtiéndose en
un honrado y pacífico industrial. Rodeado siempre de amigos con quienes gustaba
recordar anécdotas de sus tiempos de pelotari. Posteriormente, fue elegido
alcalde del pueblo en el que falleció a avanzada edad.
El estilo y
elegancia del “Zapaterito de Lekeitio”
Valentín Castellanos Ciarreta, más conocido por “Zapaterito de Lekeitio”, donde había nacido en 1889, debutó a los 17 años en Markina y a los 22 ya fue campeón. Tenía unos brazos sueltos, unas piernas ágiles y gran flexibilidad de cintura. Formidable sacador, era un especialista del mano a mano y del juegos en solitario contra una pareja. A su complexión atlética, su nervio y poder con ambos brazos, que extendía como nadie y a su juego espectacular, se unía un estilo personal con unos movimientos rítmicos tan elegantes que no se sabía qué admirar más, si la eficacia de su poderío o la belleza estética de su accionar por la cancha.
Sus movimientos rápidos y concertados, airoso y suelto, la pose
con que se colocaba a la pelota, constituían un auténtico espectáculo visual de
la pelota. Se dice que fue el pelotari más elegante de la época. De ahí que
algunos le denominaran “El Patronio de la pelota”. Fue campeón hasta el año
1918, cediendo el puesto al coloso Guipuzcoano Juan Bautista Azcárate, el
famoso “Mondragonés”. Coetáneo y duro rival de “Mondragón”, Félix Pradera que jugó con el nombre de “MallabiaI”.
La escuela de Gernika
El 7 de septiembre de 1922, con motivo de las fiestas de Amaya, llegó a Gernika un hombre cuya labor iba a ser muy importante en el desarrollo de lo que luego se denominaría escuela gernikesa. Nos referimos a Mateo Sainz de la Maza, intendente del Frontón de Gernika de 1923 a 1936.
“Los pelotaris famosos de la época, aparte de Mondragonés, eran Etxabe hermanos. (III y II), Ulacia, Altuna, Zabala, Chapasta, Atano III… Se dice que el que más ganaba era Mondragonés, 32 duros los días de labor y 35 los días de fiesta. Los demás, algo similar: 28 y 32 duros, respectivamente. Punto y aparte en este capítulo para Atano III al que en 1929 se le llegó a pagar. 5000 y pico pesetas, la tercera parte de lo que llegaría a cobrar en Francia. Terminada la guerra, Mateo dejó la pelota, aunque siguió en el mundillo. Destacan las actuaciones del genial Dionisio Onaindia y de Felipe Arríen, a los que tuvo unos años antes como debutantes, junto al que luego sería futbolista del Athletic, Rafa Iriondo. Este era un pelotari muy fino. Con los debutantes organizaban partidos que solían reunir hasta 400 personas.
Alpargatas de premio
La entrada costaba un real y los pelotaris cobraban dos duros los ganadores y 1 los perdedores. Lo fijo para los cuatro eran un par de alpargatas de cáñamo un fijo importante en aquella época porque Irureta II , por ejemplo, llegó a romper cinco pares en un partido.
Nombres destacados fueron, Ignacio Artamendi Abendibar de Mallabia, que a base de fuerza era uno de los zagueros que extendía la pelota con más igualdad y Pablo Elguezábal, más conocido por “Kirru” uno de los principales rivales junto con Juanito Echave “Echave IV” de "Atano III", Mariano Juaristi Mendizabal
Citaremos también a Alberto Eguía, nacido en Gernika en 1907 quien
pronto se vino a vivir a Bilbao y se hizo pelotari en el rebotillo de Begoña y
en el frontón de Zabalbide.





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