Valentín deZubiaurre Aguirrezabal (Madrid 1879-Madrid 1963) junto a su hermano Ramón, también pintor,
fue un hombre que desarrolló una importante carrera artística partiendo de una incapacidad
de nacimiento.
El Marqués de
Lozoya, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, decía lo
siguiente:
“Hay en ambos
hermanos una circunstancia que influye en su vida y yo creo que en su pintura:
La privación total del sentido auditivo. Ambos eran sordomudos: Valentín, el
mayor, lo era de nacimiento, Ramón parece que pudo percibir algunos sonidos en
su primera infancia. He oído contar a Pilar, su hermana, que cuando nació
Valentín, el primogénito, su padre, gran músico, llevó al recién nacido a un
piano y le hizo teclear con sus manitas. Como augurio de una vocación musical.
Al advertir que la sordera hacía imposible encontrar en su hijo un continuador,
su pena fue grande. Bien ajeno a que Valentín había de encontrar la gloria por
otros caminos”.
Los Zubiaurre eran apasionados admiradores de los grandes italianos y de los grandes neerlandeses de los siglos XIV y XV, del Greco y de los impresionistas franceses del XIX. Velázquez y los pintores españoles del siglo XVII no les interesaban. Sentían hacia Sorolla y el sorollismo en aquellos años en pleno triunfo, especial repulsión.
Ambos hermanos, entrañablemente
unidos, eran en realidad muy diferentes. Valentín, locuaz y expansivo, discutidor
y apasionado. Ramón era reconcentrado y permanecía mucho tiempo en silencio.
Había en su persona y en su gesto una singular elegancia, una delicada ternura.
El impacto de Segovia sobre Valentín fue definitivo. Hay en su obra muy
copiosa, dos facetas muy diversas: lo vasco y lo segoviano.
El genio
personal de los hermanos Zubiaurre apareció en su infancia, como señalaba Kellly
H. Stevens: Valentín, tres años mayor, tomó la iniciativa, positivo y agresivo,
decidió que él y su hermano menor serían ambos pintores. Y a este efecto
persuadió al papá Zubiaurre.
Los dos hermanos
estudiaron en la Academia de San Fernando de Madrid y alquilaron para su
estudio un pequeño piso cerca de la estación de Atocha.
Valentín dominó
el estilo de Fortuny. Durante años realizó una pintura meticulosa llena de
anécdotas. Se ha dicho que mientras que Valentín era volátil era Ramón
alegremente sabio.
Por otro lado, el
emplazamiento de su estudio en la casa solariega de Garay inclinaba a Valentín
hacia el tipo de la montaña y del caserío, mientras que Ramón por sus
vacaciones cada verano en Vera de Bidasoa. se inclinaba hacia el duro tipo de
pescador del hombre de mar.
Takeshi
Mochizuki, decía que las obras de Valentín están cubiertas de una atmósfera de
gravedad, solemnidad y sus personajes son introvertidos.
Su hermano Ramón
al hablar cuando él toma su propio camino, independiente de su hermano Valentín
diría: “Los hermanos Zubiaurre tratan sus temas de manera sincera. Fuerte de
factura, fiel de integridad psicológica”.
Valentín de Zubiaurre
decía recordando sus impresiones de juventud: “Cuando mi hermano Ramón y yo
fuimos a la Escuela de San Fernando, los compañeros, al sabernos sordomudos, se
mofaban un poco de nosotros. Nos veían en situación de inferioridad y creían
que no llegaríamos nunca a nada. Trabajamos de firme. Y a medida que nosotros
avanzábamos, se fueron callando ellos. Todos sentían una expectación grande por
nosotros”.


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