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viernes, 5 de junio de 2026

JORGE DE HABSBURGO: “LOS AÑOS QUE VIVIÓ MI PADRE EN LEKEITIO NOS UNIERON CON EL PAÍS VASCO”

 

De izda a drcha: D.José Luis Orella Martínez, Profesor del CEU, Excmo Sr. D Jorge de Habsburgo, Embajador de Hungría en España y D.Balázs József, Agregado de Cultura y Educación de la Embajada de Hungría. Foto: L.Zabala

Jorge de Habsburgo-Lorena, Embajador de Hungría en España, ha estado hoy en Bilbao para hablar del legado de su padre Otto de Habsburgo. Y lo ha hecho en la Sociedad Bilbaina, en el mismo lugar en el que en 1954 su padre hablara sobre el contexto geopolítico de la Guerra Fría, haciendo un llamamiento a la unidad de los europeos. Siempre interpretó que la división de Europa era una anomalía histórica.

Jorge de Habsburgo en un momento de su intervención. Foto: L.Zabala

Siguiendo la estela de su padre, el embajador ha señalado hoy que “No hay que olvidar que la idea de la Unión Europea no es solo económica, sino también de estabilidad y de paz”. “Habrá que ver si la Unión Europea será capaz de hacer las reformas necesarias para adaptarse a las nuevas demandas. La ampliación siempre ha dado estabilidad y esa idea es la que mi padre siempre impulsó”.

Foto: L.Zabala

Otto de Habsburgo fue el primer hijo del Archiduque Carlos y la Princesa Zita de Borbón-Parma. Nació el 20 de noviembre de 1912 en Baja Austria. El atentado contra el heredero al trono Francisco Fernando en Sarajevo, seguido por la muerte de Francisco José I de Austria, jugó un papel decisivo en el destino del archiduque Otto, que se convirtió en heredero al trono. El 30 de diciembre de 1916, aún de niño, participó en la coronación de su padre Carlos IV en Buda. Sin embargo, con la desaparición el Imperio Austrohúngaro, nunca llegó a reinar y vivió con su familia exiliado en distintos lugares. Gracias a su pariente el rey Alfonso XIII de España, la familia de Habsburgo se mudó a Madrid y luego a Lekeitio.

Alrededor de 1914, Otto y su padre Carlos.
Foto: cortesía del catálogo de la Fundación Otto de Habsburgo

En 2016 se aprueba por el Parlamento de Hungría la Fundación que lleva su nombre para promover su legado y memoria. El objetivo principal de la Fundación es preservar el patrimonio intelectual y material de Otto de Habsburgo de manera digna, organizarlo en una colección unificada, procesarlo y asegurar su investigabilidad.

Tres generaciones:  Francisco José, Carlos y Otto
Foto: cortesía del catálogo de la Fundación Otto de Habsburgo

También tiene como objetivo apoyar el desarrollo de un sistema de ideas europeo con una visión hacia el futuro basada en la obra de Otto de Habsburgo. El que fue el hijo mayor del último rey de Hungría falleció el 4 de julio de  2011 en Pöcking, Austria, y sus restos fueron enterrados en la cripta de los capuchinos de Viena; pero no así su corazón, pues a petición suya, éste se encuentra en Hungría en la cripta de la basílica de la Abadía de Panonhalma.

Palacio de Uribarren en Lekeitio donde vivió Otto de Habsburgo de 1922 a 1929
Foto: cortesía del catálogo de la Fundación Otto de Habsburgo

“Recuerdo que mi padre cantaba canciones en euskera, fruto de esos siete años que estuvo mi familia primero en Markina y luego viviendo en Lekeitio de 1922-29” Ha señalado. 

Junto a Jorge de Habsburgo tras finalizar su intervención

lunes, 23 de febrero de 2026

BILBAO, UNA CIUDAD EN VERTIGINOSA TRANSFORMACIÓN

 

El estertor de un gigante de hierro

El 2 de julio de 1996 con el último Alto Horno del Gran Bilbao, se apagaba también la historia de una revolución que cimentó la Bizkaia de hoy. Fotografía de Fidel Raso

Puente del Palacio Euskalduna fotografiado en uno de los fugaces momentos de descanso de sus materiales. El acero se relaja de sus tensiones. Fotografía de Fidel Raso

En la imagen de J.L Ramírez, se muestran estilos y volúmenes diferentes configuradores de un Bilbao distinguido, que toma como referencia la calle Buenos Aires, al borde mismo del puente que conduce al Ayuntamiento.

Lo cierto es que siento pasión por la fotografía en blanco y negro y su variedad de matices de grises. Hoy he querido mostrar algunas de los ejemplos de la mirada sobre Bilbao que ofrecen algunos artistas. Me encanta por ejemplo, esta muestra fotográfica de Bilbao que publicada en el 2000 por la Sociedad Bilbaina, quería celebrar el 700 aniversario de la fundación de la Villa.

Fotografía de E. Moreno Esquivel. Espacio abierto de la Plaza Nueva, en el mediodía de un domingo en el que la jubilación se hace nostalgia.

Como señalaba el entones Presidente de la entidad Daniel Arezti Alzuyeta: “La Sociedad Bilbaina, desde su lejana fundación en 1839, hasta el presente, ha sido partícipe y testigo de múltiples aconteceres sociales, políticos y culturales”.

Paraguas bajo la lluvia del Arenal por E.Moreno Esquivel.

Alfonso Saiz Valdivielso, Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas artes de San Fernando, decía en la presentación de este libro: “Hay en cada uno de estos fotógrafos una reserva conceptual identificadora de estilo, hay, en los tres, una percepción del espacio, compartida”. 


“La fotografía, como planteamiento artístico y como testimonio, está cumplidamente representada en esta muestra que da cuenta y razón de una ciudad, bien fotogénica por cierto, en vertiginosa transformación".

sábado, 25 de octubre de 2025

REDMOND, BILBAO, SINGAPUR

Estamos asistiendo a una nueva transformación de Bilbao (y desde luego, echando una mirada hacia atrás, de eso aquí sabemos mucho). Y es que en estos momentos se están materializando de forma vertiginosa una serie de proyectos e ideas que empezaron a fraguarse hace más de dos décadas y que ahora empiezan a tomar forma cambiando el paisaje urbano en los márgenes de la ría y en la península de Zorrotzaurre.

Así que hoy me dirijo hacia la zona donde se han situado  empresas de vanguardia creando un campus tecnológico urbano. Con ello quiero comprobar la puesta en marcha de distintas empresas que trabajan en el sector del diseño, conocimiento e innovación. En esta ocasión he elegido DigiPen Institute of Technology Europe-Bilbao, ya que es el que lleva en la zona como pionero desde 2018, momento en el que trasladó aquí su nueva sede abandonando las instalaciones de Zierbena donde estuvo situada desde sus orígenes. DigiPen desarrolla su actividad en distintos ámbitos como los videojuegos, el arte, el diseño y la tecnología. Dispone de tres campus distribuidos en tres continentes: Redmond en Washington, Bilbao y Singapur.

Nos recibe su director general D. Ignacio de Otalora quien tiene una sonrisa amable y una mirada escrutadora que interroga. Charlando con él, adivinamos detrás de su mirada el espíritu de alguien que ha vivido desde el comienzo la puesta en marcha de DigiPen, con todos sus desafíos y pruebas. Sus palabras traslucen su espíritu decidido y atento a los cambios del entorno. Hablamos con él sobre DigiPen, su actividad y oferta formativa,  y también del devenir de Bilbao y del nuevo marco de Zorrotzaurre así como de los retos a los que nos enfrentamos.

Al inicio de la entrevista nos comenta que ya en 2008, año donde la crisis hizo mella en casi todos los sectores, desde la Cámara de Comercio, se comenzó a pensar en el desarrollo de la industria creativa en la villa. Se buscaron grandes referentes en distintos ámbitos como la música, la televisión, el cine y los videojuegos.

Se eligió Bilbao por su autonomía de gestión y porque cumplía una serie de requisitos que la hacían una ciudad perfecta para situar un campus en Europa.

En la sede de Bilbao se ofrecen los estudios de grado en Bellas Artes y Arte Digital y Animación, grado en Ingeniería informática en simulación interactiva en tiempo real y los interesantísimos cursos de verano en áreas como los videojuegos, la tecnología y la programación.

El fundador es Claude Comair quién creó DigiPen en 1988 en Vancouver, Canadá. Poco después se asoció con Nintendo América para ofrecer un grado en Programación de Videojuegos. DigiPen ideó y comenzó a ofrecer el primer grado universitario en el mundo en programación de videojuegos. Se prepara así a los estudiantes para los desafíos únicos de crear complejos juegos y simulaciones en 3 D de nivel profesional. Posteriormente se trasladó su campus a la ciudad de Redmond en Washington, en USA y abrió sus puertas como DigiPen Institute of Technology.

Los retos son necesarios para avanzar y en este sentido, nos señala que la demografía, el uso de la inteligencia artificial y su evolución, y un alumnado con poca capacidad de resistencia, son aquellos aspectos  a los que hacer frente en la actualidad.

Siempre me ha parecido que la simulación ofrece ventajas como reducir costos, entrenar personal de forma segura y analizar sistemas complejos sin afectar el sistema real. Su uso se extiende a ámbitos como la ingeniería, finanzas y salud para probar escenarios, optimizar procesos y tomar decisiones informadas. Por ello, entre otras cosas, me ha interesado entrevistar al director general de DigiPen Bilbao.

Antes de despedirnos, le pregunto sobre algunas características de los estudios ofertados. Respecto a los idiomas, todas las asignaturas en el centro se imparten en inglés-me dice-. Además, se ofrece al alumno un seguimiento personalizado. Y respecto al sistema de evaluación,  nos señala que se trata de una evaluación continuada que evoluciona a través del trabajo en proyectos ya que se van dando unas pautas antes de la calificación final. Se puede decir que aquí se trabaja duro.

Digipen Institute of Technology Europe, Bilbao ha sido galardonado con el Premio School of Excellence 2024-2025, otorgado por la Accrediting Commission of Career Schools and Colleges (ACCSS), una agencia de acreditación americana, reconocida por el Departamento de Educación de los Estados Unidos.

 

 

sábado, 18 de octubre de 2025

TRAS LOS CAMINOS IN-VISIBLES DE LA CONCIENCIA CON MORIAH DE ZEN

Se acaba de presentar en Bilbao ( y hasta el 31 de octubre en la

Sociedad Bilbaina) una exposición fotográfica de esta artista italiana

afincada en Bilbao.

Moriah de Zen en un momento de la presentación de la exposición.
Foto: L.Zabala

La obra que ha presentado Moriah de Zen, y que lleva el  título

de  Umbra Vitae, gira en torno a la idea del eterno dilema de la 

existencia. Como ella misma ha asegurado en este trabajo se deja constancia de binomio "Cuerpo y alma, materia y espíritu: dejar de ser para poder existir. Como si hubiese habitado en varias vidas". 

Durante la presentación señaló que "Umbra Vitae, es un viaje hacia adentro, hacia el interior más profundo, hasta el mismo vientre de la tierra, que susurra no olvidar mirar hacia arriba, hacia el cielo y la luz. Es un recorrido íntimo y silencioso que pasa por diferentes ciclos vitales, en el cual el ser va mutando y desprendiéndose de lo

innecesario, como un árbol lo haría de sus hojas, con una mirada

sobre un legado arrebatado que en su momento no llegó a

 pronunciarse".

Son sus fotografías algo así como la memoria de unas vivencias, desvanecidas entre el rocío y el musgo, o en la textura de un mítico hogar, retoman vida en la búsqueda del propio ente y que impresas sobre papel satinado, experimentan el fenómeno de una posible reencarnación. Un alma vieja que conserva su ancestral ternura y todavía recuerda cómo su imagen se diluía y cómo se despojó de su herencia. Abre ahora un sendero de posibilidades para manifestarse.

La inauguración tuvo lugar en la Biblioteca de Sociedad Bilbaina. Foto: L.Zabala

Estas imágenes son el resquicio de una armadura, la evocación de una época donde se dejó de combatir. Fotografías que muestran que quizá el secreto de la felicidad se esconde en una desconocida alquimia a la que tal vez solo siendo libre se puede acceder. 

Sobre la soledad

"Ocurre que hay veces en las que un mundo a solas es mucho más profundo que siendo o estando acompañado. En el acto de descubrir ciertos pliegues del alma, es probable que uno llegue a conocer las claves que le limitan y a su vez que le haga trascender revelando también un lenguaje desconocido" señala.

Tiene Moriah de Zen una mirada profunda y a la vez ligera que acompaña de una sonrisa con la que se adivina su pasión por la luz aunque para buscarla haya que atravesar sombras y adentrarse en bosques oscuros en las más fría soledad. Foto:L.Zabala

En opinión de la creadora, solo hay una verdad que merece estar impresa: "La que se ha robado a sí misma y a su soledad, la que se ha elegido como testigo silencioso de esa oración. Alguien apátrida que ensaya nuevas formas de moverse, nuevas combinaciones, tanto gestuales como espirituales y en las que es posible llegar a expresarse. Por ser del todo francamente real, cualquier parecido con el sueño es pura coincidencia".


Vino a Euskadi hace más de dos décadas para realizar un Máster en Investigación y Creación de Arte en la EHU Universidad del País Vasco y decidió quedarse definitivamente. Fue precisamente su Tesis de fin de Máster la profundización sobre  I sentieri in-visibili della Coscienza (Los caminos in-visibles de la Conciencia).


domingo, 5 de octubre de 2025

BILBAO, LA CIUDAD INVICTA

 El pasado 3 de octubre se celebró en la Biblioteca de Bidebarrieta un acto que recordó el origen y posterior  reactivación de la Sociedad El Sitio.

Foto: L.Zabala

La Sociedad "El Sitio" fue fundada en Bilbao el 19 de marzo de 1875, en recuerdo de los "sitios" a los que fue sometida la capital vizcaína en  1835, 1836 y 1874  durante la primera y segunda guerra carlista. Por estos hechos históricos, Bilbao recibió el título de "invicta" villa y aunque el peso de la defensa recayó fundamentalmente en las fuerzas armadas, el apoyo de la sociedad bilbaína y el cuerpo cívico-militar que se creó para tal fin, conocido como "Batallón de Auxiliares" tuvo un papel destacable. Este batallón se componía de más de un millar de civiles.

 

Sin embargo, en 2021 se cumplió también el 40 aniversario de la reactivación de la Sociedad. Anteriormente, hombres de espíritu liberal como Alfonso Carlos Saiz Valdivielso, José Ramón Blanco e Iñaki Legarreta, prepararon este reinicio por medio de tertulias que se llevaron a cabo, primero, en el café Iruña y, posteriormente, en el Oliver. 

                                                                        Foto: L.Zabala

Según su propio testimonio lo hicieron «(…) con amor, entusiasmo y bilbainismo (…)», porque El Sitio significaba para ellos, como para los actuales miembros «(…) lugar de encuentros, foco de cultura, estímulo de ciudadanía y núcleo de libertad».

La Sociedad El Sitio había sido suprimida arbitrariamente en el contexto de la conquista de Bilbao por las llamadas tropas nacionales en junio de 1937. Sus bienes muebles e inmuebles, así como la documentación, fueron tomados por la fuerza. 

De izda a drcha: Alfonso Carlos Saiz de Valdivielso, María Jesús Vergara y José Ramón Ramón Blanco.Foto: L.Zabala

Casi un año antes, en octubre de 1936, la Sociedad había cedido las instalaciones de Bidebarrieta para que la recién creada Consejería de Sanidad del Gobierno Vasco las dedicase a hospital de sangre. Con el fin de la guerra en el territorio vizcaíno y el consiguiente dominio del bando nacional, se impuso el obligado silencio en la vida cultural que emanaba de El Sitio. 

                                                                                Foto: L.Zabala

Nuestro histórico liberalismo y las afinidades políticas con la II República fueron razón suficiente para su disolución. El 14 de agosto de 1938 se decretó la incautación de los bienes de la Sociedad. La finca, el solar y el edificio se inscribieron en favor del Estado. 

A comienzos de la década de 1940 se vendió al Ayuntamiento de Bilbao, que le dio distintos usos, hasta que en la década de los 50 adquirió la función de biblioteca municipal.

En la actualidad la Sociedad tiene su sede en la calle Barraincúa nº  5

 

viernes, 5 de septiembre de 2025

Miguel Lamas, peluquero: “Me hubiera gustado peinar al rey cuando estuvo aquí en la Sociedad Bilbaína"

 

Foto: L.Zabala

Hoy me adentro en un lugar tan emblemático como representativo, en mi opinión, como es la peluquería de caballeros de este Club que forma parte de la historia de la Villa de Bilbao.

Foto: L.Zabala

En este gran pequeño territorio situado en la primera planta, cerca de la Biblioteca y los Salones de Billar y Ajedrez, gobierna Miguel Lamas, quien desde hace algunos años atiende este servicio en un entorno exclusivo, carismático y único debido, sobre todo, a los elementos que allí se encuentran. 

Foto: L.Zabala

Utensilios de peluquería con solera muy bien conservados y que dan cuenta de un pasado brillante, de aquellos años de la fundación de la Sociedad Bilbaína en 1839 y posteriores (en 1913 se trasladó la sede de la Plaza Nueva a la actual, en la Calle Navarra). Una institución que ha cumplido 185 años y goza de muy buena salud.

Foto: L.Zabala

“Se trata de un mobiliario con valor histórico como la silla de barbero, que está incluida en el catálogo de elementos significativos de la Sociedad”, nos dice. 

Foto: L.Zabala

También son igualmente de la época,  los lavabos, el perchero y otros elementos que nos muestra en una vitrina. Se nota que le gusta desempeñar su trabajo en este entorno y lo valora enormemente.

“Si no hubiera elegido este trabajo puede que me hubiera inclinado por las Bella Artes” nos asegura.

Me viene a la memoria que un conocido actor dijo que un buen peluquero nos puede cambiar la vida y ¡hasta las ideas!, y por ello le pregunto a Miguel sobre si su cliente habitual se deja asesorar. Asiente con la cabeza y me cuenta que la mayoría tiene ya un corte habitual que le gusta desde hace años y que quiere mantener. En otros casos, quieren un cambio y se atreven a cambiar sin problemas.

Junto a Miguel Lamas durante la entrevista

Y es que en este oficio, el hecho de tener en tus manos la cabeza de alguien, pienso, supone algo que da pie a que el cliente se comunique con quien le trata, y muchas veces, le desvele aquellas cosas que guarda celosamente para sí. - ¿En qué se parece su trabajo a una sesión de psicoterapia?- le pregunto. Y sin ninguna duda,  me dice con seguridad: “Más de lo que se pueda nadie creer”.

-Supongo que también habrá personas a quien no le gustaría tener en sus manos-le comento antes de finalizar la entrevista, -“Claro…..No me gustaría ser el peluquero de Donald Trump”-

lunes, 28 de julio de 2025

BASQUE CONFECTIONERY IN EXPO PARIS 1889

 


La alta repostería en Bilbao ha sido siempre sinónimo de calidad. Pero empecemos hablando de las tiendas. A finales del siglo XIX, todavía se conservaban muchas tiendas con la fisonomía especial antigua de Bilbao. Y es que la tienda clásica tenía su entrada por el portal de la casa. A un lado de la puerta, había un banco de madera para la espera de los clientes. En el fondo, la escalera, y al otro un mostrador en forma de ventana alargada y que para cerrarla por la noche tenía una tapadera o puerta de madera abierta y sostenida de día del techo.

Foto: Martina Zuricalday

Las confiterías, chocolaterías y cererías eran casi todas de este estilo. Así pues, podemos citar Zuricalday, ArresePatricia, Manu, Canela y Santiaguito. El mostrador se reducía a una ventana con velas y caramelos en botes de cristal. Otras empresas familiares como Aguirregoitia , Las Delicias o El Buen Gusto  y El Suizo,  habían hecho transformaciones con escaparates de grandes lunas al estilo más moderno. En algunas de las tiendas antiguas había también para evitar el frío, una puerta de cristales tras la puerta principal y con una campanilla colgada en el marco que sonaba al abrir la puerta, se anunciaba la llegada de los clientes.

La industria también estaba en plena transformación. Las velas de cera ya no se vendían en los locales modernizados. El chocolate, que en la generación anterior aún se hacía para la familia en casa, y  por un especialista a la tarea y a gusto de cada uno, se fabricaba ya en grandes cantidades en las tiendas. En las antiguas, aún se veía la faena de mover la masa con el rodillo desde el mostrador. Los dulces en almíbar y cajas de jalea también iban pasando a ser de fabricación y el sencillo caramelo de malvavisco en cuadrículas o empapelado empezaba a alternar con los pistaches, mentas, bombones de licor, etc de la confitería ilustrada. 

Foto:Deia

En alguna de las tiendas modernas se hacían también verdaderas construcciones de crocante con adornos de pasta, filetes blancos, bombones plateados, anises y otras mil preciosidades. Había cierta rivalidad entre unas confiterías y otras. Así,  cada domingo, presentaba cada una un nuevo pastel con dibujos, caricaturas o alusiones irónicas para el otro confitero.

Para la Exposición de 1889 en París, la pastelería El Buen Gusto de la calle Correo, hizo una reproducción del Teatro Arriaga, edificio que estaba aún en construcción, con la deliciosa pasta habitual y que juntamente con un azucarillo de un metro de altura colocado en un fanal de cristales unidos con cola por papeles dorados, fueron a exhibirse en aquel gran certamen para que los parisienses se enterasen de lo que era hacer alta confitería.

Fue esta, indudablemente, la edad de oro de la confitería en Bilbao. Luego se volvió a la moda de lo sencillo, a los caramelos de santiaguito, a los chuchus y a la buena tarta.

En general, en este, como en todos los demás ramos, las tiendas de Bilbao iban perdiendo su fisonomía local y familiar para desarrollarse a compás de los tiempos y convertirse en lujosas empresas comerciales como señalaba José de Orueta en sus memorias de un Bilbao que recordaba de niño y que estaba en plena transformación.

 

lunes, 7 de julio de 2025

BILBAO: EPICENTRO DEL TALENTO, ARTE Y NEGOCIOS

 

Foto de José de Orueta. En el Arenal 1897. Paco Saralegui, Leopoldo Díaz, Enrique Urigüen, Fernando Zabalburu, Pepe Ortiz de la Riva y Alfonso Carellas

El final del s.XIX y principios del s. XX en Bilbao, fue un momento de revelación de grandes artistas e intelectuales. Se trataba de un grupo de jóvenes talentos inquietos por la cultura que se reunían (bajo el nombre de Txoritoki primero y Kurding Club más tarde) y estaban al tanto de los movimientos que se desarrollaban en París. 


Foto de J de Orueta. Billar del Kurding Club. De izda a drcha: Emilio Saracho, Emilio Vallejo, Nanón Gorbeña, Manuel Losada, Juan Basterra, Pacho Puente, Pepe Urigüen y José Allende pintado en el panel de la pared al fondo

Un rincón inolvidable era, según contaba José de Orueta, el estudio de Adolfo Guiard. Se trataba de un piso alto de la calle del Correo, donde poco antes lo tuvo Enrique Salazar. Adolfo había llegado de la capital francesa por aquellos años y traía un bagaje de impresiones de arte inagotable. 

Adolfo Guiard trabajando en la Punta de Zorroza. 1898. Foto de José de Orueta

Allí había tratado a mucha gente valiosa y perteneció a una piña íntima de amigos, entre los cuales estaba Emilio Zola. Así, disfrutaban de divertidas discusiones y revelaciones  sobre Manet, Degas, Claude Monnet, Pissarro, Rafaelli, Gauguin, Puvis de Chavanne, con sus recientes decoraciones de la Sorbona y el Panteón; impresionismo, clasicismo, prerrafaelismo, puntillismo, todo salía a colación en ensalada y con la verbosidad y amenidad que Adolfo daba a sus charlas. 

Adolfo Guiard. "Aldeanita" 1890

Un dibujante exquisito y elegante, colorista fino, de retina delicada, siempre enamorado de matices suaves y nacarinos. Con fina ironía decía cosas lapidarias sobre las cosas que en arte o en costumbres no entraban en sus convicciones. Le irritaba el falseamiento de la vida y la pérdida de la naturalidad ingenua, aborreciendo todo lo artificioso en lo personal. 

Adolfo Guiard. Cuadro que adornaba  su estudio y donde se reunían titulado "Joven en Primera Comunión" y pintado en la época de París

Gracias a las entrañables crónicas del Bilbao de aquellos años de Orueta, que formaba parte de dicho grupo, cosas inolvidables y deliciosas le oían allí, donde, colgada en la pared aquella delicadísima «Joven en primera comunión», que había pintado en París,  y preparaba los dibujos de las elegantes y esbeltas figuras de perros y cazadores y las de la terraza de Las Arenas, para los paneles de la Sociedad Bilbaína.

"El chimbero". Anselmo Guinea

Por entonces, Anselmo Guinea, temperamento opuesto al de Adolfo, irónico y tranquilo, pero lleno de encanto también, había llegado de Italia y fue más tarde por París. Pintaba sus paisajes de Deusto azulados y dulces y, sobre todo, sus espléndidas acuarelas, que tanto seducían por su brillante colorido. Poco más tarde vino Darío Regoyos, otro enorme colorista, revolucionario entonces, uno de los quince independientes de Bruselas, que dejó obra indeleble y abundante y rastro magnifico en el progreso entre nosotros del color en el paisaje y del dibujo del movimiento.

Vista panorámica de Bilbao en 1878

Echena, más italiano en su manera y colorido. Enrique Salazar, que tenía talento, pero nos tenía sometidos a eclipses de trabajo, ya que en grandes temporadas abandonó la pintura. También señala a Juan de Barroeta, excelente pintor y retratista principal de Bilbao, cuyos cuadros son tan estimados, porque aun sucediendo a su padre, también pintor, era más bien de la generación anterior.

Bilbao. El Arenal y puente 1872

Manuel Losada empezaba, y era aún un aficionado sobresaliente, cuyas obras no salían de su casa y sus amigos. Sus dibujos a pluma eran alabados y sus cuadros iban ya formándose. Poco tiempo después fue a París a Estudiar, y a su vuelta tuvo su estudio en la Gran Vía, que frecuentaban mucho también. Raro era el mes que no se expusiese alguna primicia de pintura local en el escaparate de Velasco, de la calle de la Sombrerería, que era en aquellos años el lugar de estas exposiciones.


Retrato de José de Orueta por Ignacio Zuloaga.1893

Entre aficionados, los había en pintura y dibujantes de la talla del exquisito Juan Rochelt, cuya obra admirable de dibujos y cuadros es aún hoy casi desconocida por su gran modestia, que dejó impuesta a su familia.

Pepe Amann (José Isaac) que, a sus muchos dones como organizador y hombre de negocios, unía un talento de dibujante formidable y extraordinario, y de quien, por la amabilidad de sus hijos, puedo dar en este tomo una muestra de sus dibujos al lápiz.

Germán Aguirre, dibujante también, y del cual, por cierto, encontró más tarde el general Castellón un álbum de dibujos en casa de un reyezuelo de una isla poco poblada de Filipinas, sin que pudiera averiguar jamás, cómo ni cuándo fue a parar allí. Entre la familia de Rochelt y Amann había según cuenta Orueta, también cantidad de buenos aficionados, tales que Luis y Rafael Rochelt, don Ricardo, Gustavo y Oscar, hijo del primero.

Ese era el rincón y esos eran los hombres que, con gran brillantez, sostenían entonces muy alto el pabellón del arte de pintar en Bilbao, y que para su época iba en avanzada del resto de España, siendo semillero que fructificó en la brillante pléyade de artistas vascos que luego han honrado al país. 

Todas estas interesantes revelaciones, por supuesto,  no serían conocidas sin que alguien las hubiera contado. Alguien que vivió de primera mano este palpitar e inquietudes intelectuales y culturales del momento. Surgieron con el tiempo, la Asociación de Artistas Vascos, la Sociedad Filarmónica de Bilbao, Museo de Bellas Artes de Bilbao entre otras instituciones relevantes.

No era aquel ambiente de Bilbao según Orueta, el adocenado de una escuela decadente, sino algo fresco y chispeante, de gente joven e inteligente que traía en sí savia y vigor.